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Como changos de Chapultepec |
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Escrito por Díana Eileen
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Ayer, para llegar a la estación del metro Chapultepec después de la tormenta, tuve que trepar por una de las jardineras de Reforma, luego tuve que saltar a la barda del bosque y caminar por ahí, agarrándome fuerte de las rejas para no caer en la inundación. Mientras hacía todo esto pensaba en la ventaja de no utilizar normalmente la combinación falda-medias-zapatillas porque de haberlo hecho mis habilidades como primate se hubieran visto en serios aprietos.
Una vez superada la inundación y de camino al metro tuve la oportunidad de ver las diferentes reacciones de la gente ante la fuerte lluvia y las terribles consecuencias que ésta ha provocado en la ciudad, en este particular momento.
En situaciones similares la mayoría de los automovilistas, temerosos por quedar atrapados en las interminables filas de autos, ignoran a toda autoridad y a todo reglamento y se aventuran a realizar intrépidas maniobras que tan sólo empeoran la situación y que, por supuesto, no los hace llegar más temprano a sus destinos. Los peatones no somos la excepción en cuanto a incivilidad se refiere y de manera general también anteponemos nuestra comodidad obteniendo igualmente terribles resultados.
Todos queremos transitar por los lugares menos inundados, todos queremos encontrar la vialidades despejadas, todos queremos llegar temprano a nuestras casas porque TODOS tenemos cosas que hacer. Si tenemos todo en nuestra contra lo menos que podemos hacer para equilibrar un poco la situación es practicar un poco más la cortesía, que no es una estupidez, al contrario de lo que estos tiempos nos quieren hacer creer. |