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Tradición nacional PDF Imprimir E-mail
Escrito por Beatriz Castro García   

México, 1.972.550 km² de superficie territorial; 103 263 388 (conteo INEGI 2005) total de habitantes; forma de gobierno, república federal democrática; independencia, 16 de septiembre de 1810.

México a lo largo de su historia siempre ha sido considerado  por mexicanos y extranjeros como un país con una tradición revolucionaria, que es fácil de evidenciar cuando hoy en día compras una revista de política y por si fuera poco de izquierda.

Quien incontablemente muestran en sus portadas, trabajos periodísticos de lo que acontece en nuestro país, y sobre todo recientemente en la entidad de Oaxaca. Sin embargo, hablar de resistencia popular, es hablar de toda la historia y trayectoria de la humanidad dentro de nuestro territorio nacional.

Es fácil opinar de lo actual, de lo de ayer y hasta lo de anteayer, pero no es fácil comprender la lógica interna de está forma de vida o simplemente de esta tradición mexicana y eso es lo que trataré de hacer.

Quizás comience yo por mencionar aquella Revolución Mexicana de 1910, como la resistencia que más a marcado a México, pero ojo, eso no quiere decir que sea a partir de ésta que se arraiga en la gente el sentimiento de lucha, sino más bien se confirma porque es con ella, con quien emerge un partido político, capaz de hacer una mezcla entre el autoritarismo, la dictadura y la ficción democrática, haciendo con ello un estilo de vida para los mexicanos y como bien diría Vargas Llosa “una dictadura perfecta”, sentimiento y enojo de todos.

Y es por ello que la revolución, es el mejor ejemplo, hasta el grado de que sólo unos cuantos coincidimos en su existencia y permanencia hasta la desaparición política, no aun completada, por el triunfo de Vicente Fox en las elecciones del año 2000 y recientemente por su sucesor Felipe Calderón Hinojosa, quien se enfrentó a un proceso electoral difícil y hoy a tan sólo dieciséis días de tomar posesión, se topará con una resistencia popular contemporánea, salida de las filas izquierdistas actuales deformadas.

Ahora bien, la constitución mexicana del 17 debemos de entenderla como el pacto o arreglo social, en el que se apoya y ofrece respaldo en las reformas agrarias, en los derechos de huelga, en la sindicalización, en el reparto de utilidades, en la nacionalización de los recursos y una serie de ventajas que daban vida a la “democracia y la igualdad”.

Sin embargo, todo este tiempo la falsedad de un gobierno aliado al pueblo no era más que eso, y por el contrario si era o es el enemigo de todos; de allí que los movimientos de oposición se fortalecieran  con la ley en contra del status quo y todos los personajes representativos, precediéndose así resistencias post- revolucionarias hasta la fecha de hoy.

Si mencione la ley y lo que en ella se protege, no fue sólo para confirmar la libertad y el derecho de todos lo movimientos de resistencia popular, como las luchas militantes de trabajadores en los 40, los movimientos campesinos en la última parte de la década y entrante a los 50´s, movimientos guerrilleros de los 90, huelgas masivas de maestros y ferrocarrileros en los 50s, guerrilla en los sesentas, el movimiento estudiantil del 68 y 71, radicales trabajadores urbanos y campesinos en los 70´s, el levantamiento zapatista en Chiapas en el 94, el caso Atenco y desde luego Oaxaca en el 2006; sino también para hacer mención que es de ella de quien se han apoyado, y a la que  incoherentemente le protestan.

Además de evidenciar que ciertamente la tradición revolucionaria, la resistencia popular como tal, son inherentes a nuestro país, puesto que México es inimaginable sin todo ello; luego entonces, no reniego ni estoy en contra de sus luchas y resistencias, porque parte de ellas es nuestra situación actual interna y externamente, y a la que tengo que decir ha sido merecida.

Sino que considero que quizás los problemas actuales y la ingobernabilidad en todos sus casos, no son para justificarse, pero si para reflexionarse, cuestionarse y reformarse, sobre todo este último, de tal forma que los partidos políticos, los actores y personajes del status quo deberían de centrarse en ello, y dejar de crear un clima politizado a favor de su color.

Es decir, el sentimiento revolucionario siempre va a existir, sea un verde, un amarillo, un rojo o un azul quien gobierne, simple y sencillamente porque aquella carta magna que se hizo pensando por la igualdad y la democracia, es hoy mal utilizada y abusada por quienes en un principio fueron los oprimidos, y  hoy son amenazantemente quienes con su resistencia den virajes drásticos a nuestro mundo, por ello entenderlo está difícil, pero detenerlos está peor.

Vamos no estoy en contra ni a favor de sus manifestantes y sus derechos, sino de las atrocidades a las que tenemos que aguantarnos, sólo por el mal o nulo uso de nuestra ley, por la ambición de poder y por el capricho de quienes dicen respetar el derecho de los demás, y luchar por el bien de todos.

Señores, que no nos sorprenda lo que siga, porque uno mismo alimenta los hechos.

 
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