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La hegemonía en México, ¿bueno o malo? PDF Imprimir E-mail
Escrito por Beatriz Castro G.   

Hace tiempo leí un texto que hablaba sobre la imposición ideológica- sobre la hegemonía en México y de cómo luchar contra la misma, decía algo así como del valor pragmático de las ciencias sociales y también hablaba de la tecnocracia que existía o aun existe en nuestro país y nunca me imaginé que aquella lucha y texto que precisamente se refería al cómo deshacernos de algo que se impone a través del ejército, de la policía, la burocracia y una serie de medios y que lograban precisamente una hegemonía social, hoy se convirtiera en el tema central de mi texto y al cual tengo que ver como algo “bueno”, que surge a través de unos mecanismos como son: las leyes, la unificación del grupo, la centralización y hasta la misma globalización.

Todos ellos orquestados bajo un mismo fin que es el darnos una identidad nacional; ahora bien, no sé a qué grado sea bueno o malo ese control, pero el asunto es que no voy hablar de patriotismo, de imposiciones o de problemas con los tecnócratas y demás, sino de todo aquello que nos hace e identifica como un algo o un alguien ante los ojos del mundo, igual y ya habrá momento para ver qué tan malo es o no, esa hegemonía.

Así pues, empezaré por hablar de la cuestión de la leyes, todos los mexicanos, sin excepción alguna, estamos regidos por la Carta Magna y que no es otra cosa más que la soberanía del y para el pueblo; a partir de ésta, estamos hablando ya de una serie de normas o reglas que nos permiten ser libres y soberanos  y que al mismo tiempo nos identifican y consideran como tal, otorgándonos derechos y obligaciones.

Está a su vez juegan un doble papel, porque primero nos rige pero al mismo tiempo con las  instituciones se centraliza el mismo poder, todas ellas (instituciones) hacen que nosotros los ciudadanos nos concentremos y dependamos de las mismas para lograr algo y es aquí cuando hablamos de esos Poderes de la Unión.

Esto pues, hace que México, a través de sus leyes, instituciones, régimen democrático, ideología, cultura como tal  y demás sea considerado ante los otros como una república representativa, democrática, federal, compuesta por Estados libres y soberanos pero unidos en una sola federación.

Con todo ello y sin embargo con la diversidad que existe en nuestro país se han buscado una serie de mecanismos para unificar a cuanta entidad tenga diferentes usos y costumbres y de ésta forma compartamos una identidad nacional.

Luego entonces, a partir de ésta (la ley)  todos mantenemos una ideología basada, en la soberanía del Estado, en su democracia y su federación, es decir compartimos el sentir del mismo pueblo y nos identifica como mexicanos en donde uno se encuentre. Ahora bien, todas nuestras tradiciones, ritos, mitos y costumbres, con todo y su re-construcción hacen de nuestro país una nación con valores (aunque  escasos por cierto) fincados en la familia, con ideología y con cultura que parte de la posibilidad del lenguaje y del pensamiento. Luego entonces, ya entendido el objetivo de los mecanismos y visto que sólo es a través de todos ellos el que seamos únicos y reconocidos por otros, y que de una u otra forma nos imponen una ideología, sabemos que esa hegemonía es la única que nos representará en todo momento.

Es cierto que debemos liberarnos de la imposición ideológica  y luchar por una autonomía como constructo social; sin embargo, la ley, su unificación y centralización de toda ella, vista como norma, como posibilidad de acceso a lo civilizado y hasta como prohibición, es para mi la más grande de las herramientas que unificará a todo aquel en territorio nacional y le otorgará una identidad cultural, posibilitándolo como puse en líneas anteriores de un lenguaje y de un  pensamiento.

Así pues,  no niego mi lucha contra la diversidad de pensamiento por ser un país libre y soberano, pero tampoco coincido con quienes hoy en día, se rehúsan a reconocer a la ley y sus instituciones como máximos mecanismos para llegar a una hegemonía nacional, ojalá y no se malinterprete esta parte del texto por cuestiones politizadas, sino se vea como un ejemplo de quienes niegan o desconocen ser parte de todo esto.Beatriz Castro G.
 
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